Cuándo publicar
Publicar en agosto: ¿merece la pena?
En agosto pasan dos cosas a la vez y tiran en direcciones opuestas. Mucha gente se va de vacaciones, así que hay menos clientes potenciales mirando el…
En agosto pasan dos cosas a la vez y tiran en direcciones opuestas. Mucha gente se va de vacaciones, así que hay menos clientes potenciales mirando el móvil en tu calle. Pero también hay menos negocios publicando, así que hay menos competencia por aparecer en la pantalla de los que sí se quedan. Cuál de las dos pesa más depende de tu negocio, de tu zona y de lo que publiques.
Vamos a separarlo bien, porque la respuesta no es la misma para un bar de menú en un barrio de oficinas de Madrid que para una peluquería en un pueblo costero de Cádiz.
Lo primero: por qué en agosto suele subir el alcance de quien publica
Cuando abres Instagram, la aplicación no te muestra todo lo que se ha publicado. Elige. De entre las decenas o cientos de publicaciones posibles, te pone delante las que cree que te van a interesar. Es una competición: cada publicación pelea por un hueco en la pantalla de cada persona.
En agosto, muchos de los competidores se retiran solos. La gestora de redes de la cadena de gimnasios está de vacaciones. La agencia que lleva tres restaurantes de tu zona ha dejado programadas cuatro publicaciones para todo el mes. El dueño de la tienda de la esquina ha decidido que en agosto no toca. Resultado: hay menos cosas compitiendo por el mismo hueco.
Eso no es una teoría, es aritmética simple. Si en tu barrio hay 40 negocios publicando en marzo y en agosto publican 20, los que se quedan tienen más probabilidades de aparecer. No hay una cifra universal de cuánto sube, y desconfía de quien te la dé: depende de cuánta gente de tu público real siga por ahí, de tu sector y de si lo que publicas interesa o no.
Antes de decidir nada, entra en tu perfil, toca «Estadísticas» y pon el filtro en «Últimos 90 días». Compara agosto del año pasado con junio y con octubre. Tu cuenta ya tiene la respuesta para tu negocio concreto. Nadie de fuera la tiene.
Lo segundo: tu público también se va, pero no todo
La parte incómoda. Si tu clientela es gente que trabaja en oficinas cerca de tu bar, en agosto la mitad no está. Si tu peluquería vive de vecinas del barrio, muchas se han ido dos semanas al pueblo. Un alcance más alto no sirve de nada si llega a gente que no puede entrar por tu puerta.
Pero hay tres grupos que casi nunca se van, o que se van menos de lo que parece:
- Los que se quedan porque les toca. Autónomos, gente con guardias, quien no puede permitirse dos semanas fuera. Suelen ser más de los que la gente cree, y en agosto tienen la ciudad más vacía y más tiempo libre.
- Los que vuelven a mitad de mes. Se van la primera quincena y vuelven la segunda. Si has estado publicando, te tienen presente cuando volvemos todos a la rutina.
- Los que llegan. En zonas turísticas o de segunda residencia, agosto multiplica la población. Un pueblo de 2.000 habitantes en invierno puede pasar de largo de los 8.000 en agosto. Eso son clientes nuevos que no saben que existes.
Los tres escenarios de agosto
Ubícate en uno de estos tres y la decisión se aclara mucho:
| Tu situación | Qué pasa con tu público | Qué tiene sentido hacer |
|---|---|---|
| Abres todo agosto en una zona que se vacía (barrio residencial, zona de oficinas) | Menos gente, pero la que queda tiene más tiempo y menos opciones abiertas | Publicar menos veces pero dejando muy claro que estás abierto y con qué horario |
| Abres todo agosto en zona turística o de segunda residencia | Más gente que nunca, y la mayoría no te conoce | El mes fuerte del año. Publicar más, y pensando en alguien que nunca ha pisado tu local |
| Cierras 15 días o el mes entero | Tu público se entera de que has cerrado cuando llega y se encuentra la persiana bajada | Avisar antes, dejar dos o tres cosas publicadas y volver fuerte a la reapertura |
Si no cierras: el contenido que funciona en agosto
En agosto la gente no está buscando lo mismo que en marzo. Está buscando qué hay abierto, dónde comer sin cola, y algo que hacer con la familia que ha venido de fuera. Ajusta lo que publicas a eso.
Di que estás abierto. En serio, dilo. Parece obvio y casi nadie lo hace bien. Una clínica dental de pueblo que publica «Agosto abrimos todos los días de 9 a 14h» con la puerta de la clínica en la foto resuelve una duda real. Mucha gente da por hecho que en agosto todo está cerrado y ni lo intenta.
Resuelve el problema de agosto. El bar de menú que publica «Nuestro menú de agosto: gazpacho, ensaladilla y algo fresquito» está hablando de lo que la gente quiere en agosto. La peluquería que publica «Cortes para aguantar la piscina sin que se te estropee el color» está en lo mismo.
Habla a quien está de paso. Si tu zona recibe gente, cambia el tono. Alguien que ha llegado hace dos días no sabe dónde estás, ni cuánto cuesta, ni si hace falta reservar. Ponlo. La ubicación en la publicación, la calle escrita en el texto, el precio del menú. Cosas que a tu cliente de siempre le sobran pero que a un desconocido le hacen falta.
El detrás de la persiana. Agosto es el mes en el que se enseñan cosas que no se enseñan el resto del año: el reparto de turnos, la reforma que estás aprovechando para hacer, el reparto de guardias. Es contenido que sale gratis y que humaniza.
Agosto no es un mes malo para publicar. Es un mes distinto, y quien lo trata como distinto sale beneficiado.
Cuántas veces publicar en agosto
Aquí hay una trampa habitual: como el alcance sube, la tentación es publicar el triple. No suele salir bien. Si publicas cinco veces por semana en agosto y luego en septiembre vuelves a una vez cada diez días, el desajuste es peor que haber mantenido un ritmo tranquilo todo el verano.
Piensa en qué vas a poder sostener en septiembre y no te pases mucho de ahí. Si tu ritmo normal son dos publicaciones por semana, en agosto haz dos o tres. Si te vas de vacaciones tú, deja una a la semana programada y ya. Sobre este tema tenemos un artículo entero: cuántas veces hay que publicar en Instagram, con lo que aguanta un negocio pequeño de verdad.
Desaparecer del 1 al 31 y volver el 1 de septiembre con una publicación de «Ya estamos de vuelta». Un mes entero de silencio y luego una publicación que no dice nada útil. Si vas a cerrar, deja tres cosas programadas y prepara la de la reapertura con algo concreto: horarios, novedades, una promoción de vuelta al curso.
En agosto cambian tus horas y tus días
Esto se pasa por alto siempre. Si tu mejor hora para publicar es a las 14:30 porque tu gente mira el móvil en la pausa de la comida, en agosto esa hora se mueve: la mitad no está trabajando. Los patrones de agosto son más tardíos y más repartidos. Mucha gente mira el móvil a las 11 de la noche en la terraza y no a las 8 de la mañana en el metro.
Lo mismo con los días. El lunes deja de ser lunes cuando la mitad de la gente está de vacaciones, y el domingo se parece menos a un domingo. Merece la pena revisar tus datos de agosto del año pasado en lugar de dar por bueno lo que te funciona en invierno. Si quieres profundizar, aquí explicamos cómo encontrar tu mejor hora concreta y cómo cambia el mejor día según el tipo de negocio.
¿Y el botón «Promocionar»? En agosto tiene su momento
El botón «Promocionar» que sale debajo de tus publicaciones es la forma de pagarle a Instagram para que muestre esa publicación a más gente. Tiene mala prensa entre quienes vivimos de esto, y a veces con razón: si lo dejas con la configuración que viene por defecto, tu dinero puede acabar llegando a gente muy lejos de tu local.
Dicho eso, en agosto hay dos casos donde es una herramienta perfectamente sensata:
- Zona turística y publicación que funciona. Si tienes una publicación con la ubicación clara, el precio y el horario, y estás en un pueblo que se llena en agosto, meterle 10 o 15 euros con el radio ajustado a tu zona es una decisión razonable. Estás llegando a gente que está físicamente cerca y que no te conoce.
- Un aviso que no puede fallar. Cierras del 5 al 20 y necesitas que se enteren tus clientes de siempre. Aquí no buscas gente nueva, buscas cobertura sobre los que ya te siguen. Una promoción pequeña dirigida a tus seguidores hace ese trabajo.
Lo que no tiene sentido es promocionar en agosto una publicación genérica, sin ubicación y sin nada concreto que hacer. Ahí el dinero se va sin dejar rastro, en agosto y en cualquier otro mes.
La primera semana de septiembre es la más competida del año
Y esa es la otra cara de todo esto. En septiembre vuelven todos a la vez: las agencias, los gestores de redes, los negocios que cerraron. El hueco que en agosto estaba medio vacío se llena de golpe. Si has estado publicando en agosto con un ritmo tranquilo, llegas a septiembre con la cuenta caliente y con la gente acostumbrada a verte. Si has desaparecido un mes, entras en la semana más ruidosa del año desde cero.
Sin promesas: nadie puede garantizarte que publicar en agosto te traiga clientes. Depende de tu sector, de tu zona, de lo que cuentes y de si lo que ofreces le interesa a quien está por ahí en agosto. Lo que sí es medible es lo otro: hay menos competencia por el hueco, y eso es una ventaja que solo aprovecha quien está.
Si tu negocio no cierra, la respuesta al titular es sí. Con menos publicaciones que en temporada, adaptadas a lo que la gente busca en agosto, y mirando tus propios datos en lugar de los consejos genéricos. Y si cierras, deja tres cosas dichas y prepara bien la vuelta. Eso ya es más de lo que hace la mayoría.
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