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Instagram para consultas de psicología: qué funciona y qué no
Una peluquería puede publicar el antes y el después de un cliente. Un bar, el plato del día. Tú no puedes publicar nada de lo que pasa dentro de tu…
Una peluquería puede publicar el antes y el después de un cliente. Un bar, el plato del día. Tú no puedes publicar nada de lo que pasa dentro de tu consulta. Ese es el punto de partida y es lo que hace que casi todos los consejos genéricos de Instagram no te sirvan.
Pero hay algo que juega a tu favor: la persona que busca un psicólogo lleva semanas o meses dándole vueltas. No decide en tres segundos como quien elige dónde comer. Antes de escribirte va a mirar tu perfil entero, va a leer, va a ver tu cara y va a intentar imaginarse sentada delante de ti. Instagram es exactamente el sitio donde eso pasa.
Qué contenido funciona de verdad en una consulta
Funciona lo que reduce el miedo a la primera sesión. Nada más. Todo lo demás es decoración.
Piensa en una persona de 34 años, de tu ciudad, que lleva ocho meses durmiendo mal. Ya sabe que le pasa algo. No necesita que le expliques qué es la ansiedad. Necesita saber si en tu consulta la van a juzgar, cuánto le va a costar, cuánto tiempo va a estar yendo y si tú pareces alguien con quien puede hablar. Ahí se decide.
Los formatos que hacen ese trabajo:
- Tú hablando a cámara, sin guion memorizado. Vídeos de 30 a 60 segundos, cámara frontal, sentado en la silla de tu consulta. Tu tono de voz es el argumento de venta. Nadie contrata terapia por un texto sobre fondo beige.
- El espacio vacío. La sala, el sillón, la caja de pañuelos, la luz de la tarde, el pasillo, la puerta con tu nombre. Sin pacientes, obviamente. Grabar el sitio donde va a pasar la conversación quita muchísimo miedo.
- Preguntas frecuentes contestadas de una en una. «¿Me vas a mandar pastillas?» (no, eso es el psiquiatra, y explicar la diferencia). «¿Cuánto dura una sesión?». «¿Puedo ir solo a una y ver qué tal?». «¿Y si me pongo a llorar?». Cada duda, un vídeo.
- Cómo trabajas, en castellano normal. Si haces terapia cognitivo-conductual, explica qué significa: mirar qué piensas y qué haces en las situaciones que te hacen daño, y cambiar cosas concretas de ahí. Si haces EMDR o ACT, igual. La sopa de siglas no informa a nadie.
- Divulgación con criterio. Sí, pero con cuidado. Es lo que trae seguidores y es lo que peor convierte en pacientes, por un motivo que verás en el siguiente apartado.
Sobre el eterno debate de formatos: en general el vídeo corto llega a más gente nueva y el carrusel o la foto se leen con más calma. Lo tienes desarrollado en ¿Reels o fotos? Qué funciona mejor hoy. En psicología la mezcla que suele tener sentido es vídeo para que te encuentren y carrusel o foto para que te entiendan.
La publicación que llega más lejos casi nunca es la que llena tu agenda. La que llena tu agenda es la que le quita el miedo a alguien que ya te estaba mirando.
Cuándo mira el móvil la gente que te busca
Aquí tu sector tiene una particularidad que no tiene ningún otro negocio local: el malestar tiene horario.
La gente que busca «psicólogo en [tu ciudad]» no lo hace a media mañana con la cabeza fría. Lo hace de noche, cuando no puede dormir y lleva dos horas dándole vueltas a lo mismo. Lo hace el domingo por la tarde, cuando ya se le está viniendo encima la semana. Lo hace el lunes a primera hora después de una discusión. Y lo hace en la pausa de la comida, en un banco, en cinco minutos robados.
Eso no significa que tengas que publicar a las tres de la mañana. Significa dos cosas más útiles:
- Tu perfil tiene que estar listo para funcionar sin ti a esas horas. Bio con ciudad, si haces online, y un enlace directo para pedir cita. Destacados fijos: «Primera sesión», «Precios y horarios», «Quién soy», «Cómo llegar». Si alguien te encuentra un domingo a las 23:40 y tiene que preguntarte por privado cuánto cobras, has perdido a esa persona.
- Prueba las franjas de tarde-noche y el domingo. De 21:00 a 23:00 entre semana y el domingo a partir de las 18:00 son horas donde este tipo de contenido encaja con el estado de ánimo de quien lo lee. No te lo creas porque yo lo diga: publica cuatro semanas en distintas franjas y compara. En «Público» de las estadísticas de Instagram tienes las horas en que tus seguidores están activos, y eso ya es un punto de partida real y tuyo.
Si además dudas de cuántas veces publicar para no morir en el intento, aquí hay una respuesta honesta: ¿Cuántas veces hay que publicar en Instagram?. Dos publicaciones semanales sostenidas durante un año valen mucho más que catorce en enero y silencio hasta junio.
Los tres errores que se repiten en casi todas las cuentas
1. La cuenta de frases
Fondo crema, letra fina, «Sanar no es lineal». Estéticamente impecable e indistinguible de otras diez mil cuentas. Nadie coge cita por una frase, porque una frase no dice quién eres, dónde estás ni cómo trabajas. Si borras el nombre de tu perfil y tu publicación podría ser de cualquier psicólogo de España, no está trabajando para ti.
2. Divulgación de titular grande y audiencia de todo el planeta
«5 señales de que tu pareja es un narcisista» es un tema que vuela. El problema es a quién le vuela. Puede pasar perfectamente que ese vídeo llegue a diez veces tu media habitual y que la mayoría de esas personas estén en Bogotá, en Madrid o en Buenos Aires, y tú tengas la consulta en Ponferrada. Sube el número, no sube la agenda. Y además atrae comentarios pidiendo diagnóstico de un tercero, que es un marrón que no te interesa.
Divulgar está bien. Pero al menos una de cada tres publicaciones debería mencionar tu ciudad, tu consulta o tu manera concreta de trabajar.
3. Etiquetar personas y espacios sin pensarlo dos veces
El error grave, el que puede acabar en una queja colegial: grabar en la consulta y que se cuele algo. Un abrigo en el perchero. Una voz de fondo. Un reflejo en el cristal. Una agenda abierta encima de la mesa. Un coche reconocible en la puerta. Revisa cada vídeo dos veces antes de publicar y graba siempre con la sala vacía y la puerta cerrada.
El Código Deontológico del Consejo General de la Psicología es exigente con la publicidad: nada de prometer curaciones ni resultados, y mucho cuidado con los testimonios de pacientes, porque implican revelar que esa persona está o ha estado en tratamiento contigo. Si tienes dudas sobre un contenido concreto, tu Colegio Oficial te lo resuelve por teléfono. Es gratis y te ahorra un disgusto.
Cinco ideas que puedes grabar esta semana con el móvil
- «Cómo es la primera sesión, minuto a minuto». Móvil apoyado en una estantería, sala vacía. Enseña dónde se sienta la persona, dónde te sientas tú, cuánto dura, qué le vas a preguntar el primer día y qué no. Termina diciendo que puede venir solo a esa y decidir después. Es, con diferencia, la publicación más útil que puedes tener y la que debería estar fija en destacados.
- «Psicólogo, psiquiatra y coach no son lo mismo». 45 segundos a cámara. Muchísima gente no lo sabe y le da vergüenza preguntar. Aprovecha para decir que tú eres psicólogo sanitario y qué número de colegiado tienes, si te apetece: transmite seriedad sin sonar a currículum.
- «Lo que la gente cree que hago y lo que hago». Los mitos concretos: que das consejos, que te vas a poner de parte de alguien, que hay que hablar de la infancia obligatoriamente, que si vas una vez ya estás enganchado de por vida. Uno por vídeo, no los cinco juntos.
- El vídeo aburrido de logística. Precio por sesión, duración, si haces online, si emites factura, si trabajas con algún seguro, cada cuánto se viene al principio, y cómo se llega: la calle, si hay parking cerca, si hay ascensor. Parece que no es contenido. Es el contenido que más se guarda y se comparte con la hermana o con la pareja.
- «Por qué me hice psicólogo». Un minuto, sin épica, sin lagrimita. Qué estudiaste, dónde, qué te interesa de este trabajo y con qué tipo de problemas te sientes más cómodo trabajando. La gente elige a una persona, no a una especialidad.
Y si te bloqueas cuando toca escribir el texto que acompaña al vídeo, en cómo escribir los textos de tus publicaciones tienes una estructura sencilla. En tu caso, dos reglas extra: escribe siempre en singular, como si le hablaras a una sola persona, y evita rematar con «¡No estás solo!». Está muy visto y no dice nada.
Qué merece la pena promocionar con dinero
Lo primero: no promociones el vídeo que más lejos llegó solo. Suele ser el de tema amplio, el que atrae a media España. Pagar por ampliar eso es pagar por seguidores que nunca van a cruzar tu puerta.
| Contenido | Qué hace bien | ¿Poner dinero? |
|---|---|---|
| Divulgación de tema amplio | Trae seguidores y alcance | No |
| «Cómo es la primera sesión» | Quita el miedo a dar el paso | Sí, es la mejor candidata |
| «Quién soy y cómo trabajo» | Genera confianza en la persona | Sí |
| Precios, horarios, online, cómo llegar | Resuelve la última objeción | Sí, con radio muy cerrado |
| Frases motivacionales | Poco: no te diferencia | No |
Sobre el botón «Promocionar» de Instagram: tiene mala fama y no siempre la merece. Para lo que tú necesitas —enseñar un vídeo a gente adulta que vive a 15 o 20 kilómetros de tu consulta— hace el trabajo, se configura en dos minutos y no te obliga a pelearte con el Administrador de anuncios. Es una opción razonable si vas a invertir poco y quieres empezar hoy.
El Administrador de anuncios de Meta compensa cuando quieres afinar: excluir zonas, separar la campaña de presencial y la de online, o mandar el tráfico a una página de citas en lugar de al perfil. Si vas a gastar más de 100 € al mes de forma continua, ahí sí notas la diferencia.
Sobre presupuesto, la verdad incómoda: lo que cuesta llegar a mil personas de tu zona varía muchísimo según la provincia, la época del año y lo bueno que sea el vídeo. No te puedo decir cuántas citas vas a sacar con 50 €, y quien te lo diga te está engañando. Lo que sí puedes hacer es probar con 5 € al día durante una semana sobre tu publicación de «cómo es la primera sesión», con un radio pequeño, y mirar cuántas visitas al perfil y cuántos mensajes llegaron.
Las normas de publicidad de Meta prohíben los anuncios que dan por hecho un atributo personal de quien los ve. «¿Sufres ansiedad? Te ayudo» puede acabar rechazado, además de resultar invasivo. Escríbelo desde ti: «Consulta de psicología en Ávila. Presencial y online. Primera cita para conocernos».
Los mensajes privados: lo que nadie te avisa
En cuanto empieces a publicar cosas útiles, te van a escribir por privado contando problemas serios. A veces muy serios, a veces a las dos de la mañana. Ten preparadas dos o tres respuestas guardadas (Instagram te deja guardarlas en la app): una para pedir cita, una para explicar precios y horarios, y una para decir con cariño que por aquí no puedes valorar ni orientar un caso, y ofrecer la vía formal de contacto.
Ten a mano y por escrito el 024, la línea
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