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Cómo escribir los textos de tus publicaciones
Tienes la foto hecha. El corte ha quedado bien, el plato tiene buena pinta, la sala nueva luce. Abres Instagram, subes la imagen y llegas al cuadro del…
Tienes la foto hecha. El corte ha quedado bien, el plato tiene buena pinta, la sala nueva luce. Abres Instagram, subes la imagen y llegas al cuadro del texto. Y escribes: «Nuevo corte 💇♀️ #peluqueria #barcelona». Y publicas. Y no pasa nada.
El texto de una publicación no es el relleno que va debajo de la foto. Es la parte que decide si alguien se para o sigue bajando. Y tiene una estructura bastante sencilla que puedes aprender en diez minutos: gancho, desarrollo y cierre. Vamos con ella, y luego con ejemplos reescritos de verdad.
Solo se ven las dos primeras líneas
Cuando alguien pasa por tu publicación en su feed, Instagram no le muestra el texto entero. Le muestra las dos primeras líneas (más o menos unos 100-125 caracteres, depende del móvil) y un «más» para desplegar el resto.
Eso significa que todo lo que escribas a partir de la tercera línea solo lo lee quien ya ha decidido que le interesas. Y aquí está el error más repetido: la gente pone lo importante al final. Empieza con «Buenos días a todos 🌞 hoy os queremos contar que...» y el dato bueno —que tienen huecos el jueves, que el menú del día lleva paella— aparece cuando ya nadie mira.
Escribe tu texto y luego pregúntate: si alguien solo lee la primera línea y media, ¿ya sabe de qué va esto? Si la respuesta es no, mueve la parte buena al principio.
Parte 1: el gancho
El gancho es la primera línea. Su único trabajo es conseguir que se lea la segunda. No tiene que ser ingenioso ni gracioso. Tiene que ser concreto.
Lo que funciona bien en un negocio local:
- Un dato raro o específico. «Este pan lleva 18 horas de fermentación.» «Llevamos 31 años en la misma esquina.»
- Un problema que tu cliente reconoce. «Te sangran las encías al cepillarte y llevas meses diciendo que no es nada.»
- Algo que corrige una creencia. «El tinte no es lo que te quema el pelo.» «No hace falta pedir el menú con antelación.»
- Información útil y directa. «Mañana cerramos a las 14:00.» «Nos quedan tres mesas para el sábado.»
- El comienzo de una historia. «Ayer entró un señor pidiendo un corte para una boda que era en dos horas.»
Y lo que casi nunca funciona como primera línea: «Buenos días», «Feliz viernes», «Nueva publicación», el nombre de tu propio negocio, o una pregunta genérica del tipo «¿Ya tienes plan para el finde?». No es que estén prohibidos. Es que no dicen nada, y no decir nada es lo peor que le puede pasar a una primera línea.
| Gancho flojo | Gancho que se lee |
|---|---|
| «Feliz viernes a todos 🎉» | «Los viernes se nos va el arroz negro antes de las dos.» |
| «Nuevo servicio en el centro» | «Ya podemos hacerte la limpieza dental en la misma visita de la revisión.» |
| «Trabajo de hoy 💇♀️» | «Vino con el pelo teñido en casa tres veces. Esto es lo que hicimos.» |
| «¿Te apetece un café? ☕» | «Tostamos el café aquí, en la trastienda, los martes.» |
Parte 2: el desarrollo
Aquí va lo que has prometido en la primera línea. Ni más ni menos. Si has empezado con «vino con el pelo teñido en casa tres veces», el desarrollo cuenta qué hiciste, cuánto tardaste y qué había que tener en cuenta. Si has empezado con «nos quedan tres mesas para el sábado», el desarrollo dice a qué hora, cuánto cuesta y cómo reservar.
Tres cosas que ayudan mucho en esta parte:
- Frases cortas y saltos de línea. Un bloque de texto de ocho líneas seguidas en un móvil no se lee. Deja espacio cada dos o tres frases.
- Un número siempre que puedas. «Tardamos dos horas y media» es mejor que «es un proceso largo». «Cuesta 14 euros con postre» es mejor que «a buen precio».
- Habla de la persona, no de ti. No «somos especialistas en color», sino «si te has teñido en casa, tráete la caja: nos ayuda a saber qué lleva».
Y una cosa que no ayuda: intentar meter todo tu catálogo en una publicación. Un texto, una idea. Si no sabes qué idea coger, en el blog tenemos una lista de cosas que publicar cuando no sabes qué publicar que va bien para desatascarse.
Parte 3: el cierre (y por qué la pregunta final no siempre es lo mejor)
El consejo clásico es terminar con una pregunta para que la gente comente. Y funciona, pero solo si la pregunta es fácil de responder y tiene algo que ver con lo que has contado.
Una pregunta buena: «¿Tú lo pides con o sin cebolla?». Se contesta en dos palabras, no compromete a nada y la gente tiene opinión. Una pregunta mala: «¿Qué opinas de la salud dental preventiva?». Nadie va a escribir un párrafo en los comentarios de una clínica.
Pero hay veces en que la pregunta estorba. Si tu publicación es un aviso («cerramos del 12 al 26»), un cierre con pregunta suena raro. En esos casos, cierra con una instrucción clara y única:
- «Reservas por WhatsApp, el número está en la bio.»
- «Escríbenos y te decimos qué huecos quedan esta semana.»
- «Pásate sin cita antes de las 11, a esa hora hay menos gente.»
Una sola llamada a la acción. No pongas «comenta, comparte, guarda, síguenos y escríbenos» todo junto, porque cuando pides cinco cosas la gente no hace ninguna.
El texto no vende tu servicio. Le da al vecino una razón para pararse tres segundos y una sola cosa clara que hacer después.
Cuatro textos reescritos
Peluquería de barrio
Antes: «Buenos días 🌞 Aquí os dejamos un trabajito de ayer. Balayage y corte. Pedid cita! #peluqueria #balayage #cabello #beauty #hairstyle #madrid»
Después:
«Llegó con las puntas naranjas de un tinte de casa de hace seis meses.
Lo primero fue quitar ese naranja, que es la parte lenta: casi hora y media solo en eso. Luego balayage y corte para igualar. En total, tres horas y diez minutos.
Si te has teñido en casa, dínoslo al pedir cita. No pasa nada, pero necesitamos reservar más tiempo del normal.
Cita por WhatsApp, el número está arriba.»
Bar de menú
Antes: «¡Ya está aquí el menú de la semana! Ven a probarlo 😋 #menudeldia #comidacasera»
Después:
«El jueves hay callos. Y el jueves es el día que se nos acaban antes.
Menú de esta semana, 12,50 € con bebida, pan y postre:
Lunes – lentejas / merluza a la romana
Martes – ensaladilla / pollo al ajillo
Miércoles – sopa de picadillo / albóndigas
Jueves – callos / lomo a la plancha
Viernes – paella / bacalao
Servimos de 13:00 a 15:30. A partir de las 14:15 suele haber cola de diez minutos.
¿Cuál pedirías tú?»
Clínica dental de pueblo
Antes: «En nuestra clínica cuidamos de tu salud bucodental con la última tecnología y un equipo de profesionales altamente cualificados. Pide tu cita.»
Después:
«Te sangran las encías al cepillarte y llevas un año diciendo que es normal.
No lo es. Suele ser gingivitis, y en la mayoría de casos se arregla con una limpieza y cambiando cómo te cepillas. Si se deja pasar mucho tiempo, el tratamiento se complica bastante más.
La revisión con radiografía la tenemos en 30 euros y son unos 20 minutos.
Llámanos y te damos hueco esta semana.»
Taller de reparación
Antes: «Cambio de embrague terminado ✅ #taller #mecanica»
Después:
«Si al meter primera notas un ruido seco, casi nunca es la caja. Suele ser el embrague.
Este coche vino ayer con eso. Embrague nuevo, dos días de taller, y el cliente se llevó un coche de cortesía mientras tanto (no cobramos por ello).
Presupuesto sin compromiso: pásate o mándanos la matrícula por WhatsApp.»
¿Textos largos o textos cortos?
Las dos cosas funcionan, y depende de qué publiques. Un aviso de horarios necesita tres líneas. Una explicación de un tratamiento o una historia de un cliente aguanta quince. El límite de Instagram está en 2.200 caracteres, pero nadie te obliga a llenarlos.
La regla práctica: escribe lo que necesites y luego borra todo lo que no aporte. Fuera «como sabéis», «os queremos contar que», «no dudes en consultarnos». Esas frases ocupan sitio y no dicen nada.
En un reel, el gancho no está en el texto: está en la imagen y en lo primero que dices. El texto acompaña, pero lo que retiene son los primeros segundos del vídeo. Si publicas más reel que foto, trabaja primero eso.
Sobre los textos que escribe la IA de Instagram
Instagram lleva un tiempo ofreciendo sugerencias de texto y ayuda para escribir pies de foto. Y sirven para algo concreto: cuando te has quedado en blanco mirando el cursor, leer una propuesta te desatasca. También van bien para reordenar algo que ya has escrito tú.
Lo que no hacen es saber que los jueves se te acaban los callos, que la señora vino con las puntas naranjas o que a las 14:15 hay cola. Esos detalles son justo lo que hace que un vecino se pare. Úsalas como punto de partida, y luego mete tú lo específico.
Revisión de dos minutos antes de publicar
- ¿La primera línea dice algo concreto, o es un «buenos días»?
- ¿Se entiende de qué va leyendo solo las dos primeras líneas?
- ¿Hay algún número? (precio, tiempo, horario, años)
- ¿Hay saltos de línea o es un ladrillo?
- ¿Pido una cosa al final, y se entiende cómo hacerla?
- ¿He quitado las frases de relleno?
Con esto ya cubres el 90%. Y una cosa más: si un texto te funcionó bien, guárdalo. No hace falta reinventar la rueda cada semana; puedes reutilizar lo que ya funcionó cambiando la foto y algún detalle.
Ningún texto garantiza resultados: el alcance depende del contenido, del sector, del momento y de cuánta gente de tu zona te sigue ya. Pero un texto bien estructurado le da a tu publicación la oportunidad de que la lean. Uno que empieza con «Feliz viernes» normalmente no.
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