Por sectores
Instagram para ópticas: qué funciona y qué no
Una óptica tiene un problema que una peluquería no tiene: casi nadie entra porque le apetezca. La gente cruza la puerta cuando ve borroso, cuando se le…
Una óptica tiene un problema que una peluquería no tiene: casi nadie entra porque le apetezca. La gente cruza la puerta cuando ve borroso, cuando se le rompe una patilla o cuando el pediatra le ha dicho que al niño hay que mirarle la vista. El resto del tiempo, tu negocio no existe en su cabeza.
Instagram sirve exactamente para eso: para que cuando llegue el momento, tu óptica sea la que le suene. No para vender una montura hoy a las siete de la tarde. Y eso cambia bastante lo que conviene publicar.
Lo que la gente quiere ver de una óptica
La foto de una montura sobre fondo blanco no funciona. La sube todo el mundo, la manda la marca ya editada y no dice nada de ti. Quien la ve pasa el dedo en medio segundo.
Lo que sí para el dedo en una óptica son tres cosas:
- Una cara. La misma montura puesta en una persona real, de tu barrio, con la luz de tu escaparate, se mira. Porque el cliente no está comprando una gafa: está intentando saber cómo le quedaría a él.
- El taller. Casi nadie sabe lo que pasa detrás del mostrador. Ver una lente entrando en la biseladora, un ajuste de plaquetas o una patilla soldada tiene algo hipnótico. Y además explica por qué unas gafas cuestan lo que cuestan.
- Una respuesta. Las preguntas que te hacen cada semana en el mostrador son contenido. "¿Por qué veo el suelo raro con los progresivos los primeros días?" "¿Mi hija de 12 años puede llevar lentillas?" "¿Las gafas de sol de la gasolinera hacen daño?" Cada una de esas es una publicación.
Si es algo que explicas en voz alta a un cliente tres veces al mes, es un buen tema para Instagram. Ya lo tienes ensayado y sabes que interesa.
Tres formatos que aguantan todo el año
No necesitas veinte ideas de formato. Con tres bien rodados vas sobrado.
1. Prueba de monturas. Un cliente que da permiso, tres monturas distintas, quince segundos de vídeo. Sin música épica, sin transiciones raras. Se graba en el propio local con el móvil apoyado en algo. Funciona porque el que lo ve se está probando las gafas mentalmente.
2. Taller en primer plano. Móvil cerca, sonido real de la máquina, sin voz en off si no te apetece hablar. Treinta segundos. El biselado, el montaje de una lente al aire, la limpieza por ultrasonidos, la reparación de unas gafas que parecían perdidas.
3. Tú hablando a cámara. Veinte o treinta segundos contestando una duda concreta. Es el formato que más cuesta al principio y el que más construye confianza, porque la gente elige óptica por la persona que le atiende, no por la marca de la montura.
Si te preguntas si esto tiene que ser vídeo o vale una foto: en ópticas el vídeo corto suele rendir mejor porque el movimiento (la cara girando, la máquina trabajando) es la mitad del interés. Pero una foto buena de una montura puesta, bien iluminada, sigue funcionando. Lo tratamos con más detalle en este artículo sobre reels o fotos.
Cuándo mira el móvil tu clientela
Aquí las ópticas tenéis una particularidad: no tenéis un público, tenéis tres, y no miran el móvil a la misma hora.
| Público | Qué busca | Cuándo suele estar en el móvil |
|---|---|---|
| Padres y madres de 30 a 45 | Revisión y gafas para los niños | Por la noche, después de acostarlos. De 21:30 a 23:00 |
| Presbicia, de 45 a 65 | Progresivos, gafas de sol graduadas | Noche y fin de semana por la mañana |
| Jóvenes de 16 a 30 | Lentillas, monturas de moda | Ratos muertos: mediodía, tarde, y muy tarde |
Esto son pautas generales de comportamiento, no una ley. Lo importante es la consecuencia práctica: publicar a las once de la mañana, cuando tú tienes un hueco entre clientes, es publicar cuando casi nadie de tu zona está mirando. Si graduar te ocupa toda la mañana, graba entonces y programa la publicación para la tarde o la noche.
Y ojo con el día. Las ópticas suelen cerrar sábado tarde y domingo, y muchos dueños dejan de publicar el viernes. El domingo por la tarde, con la gente en el sofá pensando en la semana que viene, es un momento muy decente para recordar que el lunes abres y que se puede pedir cita. Hay más sobre esto en qué día conviene publicar.
Los tres errores que se repiten
Error 1: la cuenta parece el catálogo de la marca. Es el más común de todos. La marca te manda el material de campaña ya hecho, con modelos guapísimas en una azotea de Copenhague, y lo subes porque está bien hecho y es gratis. El problema: ese mismo contenido lo están subiendo otras trescientas ópticas en España la misma semana. No dice nada de tu óptica, de tu pueblo ni de ti. Una foto peor hecha, con un vecino tuyo probándose esa misma montura, rinde más.
Error 2: hablar como un folleto técnico. "Lentes de índice 1.67 con tratamiento antirreflejante de última generación." Nadie de fuera del sector entiende eso, y quien no entiende, no pregunta: se va. Lo mismo dicho para humanos: "cristales más finos, para que la graduación alta no te deje unas gafas con el borde de un culo de vaso". Se entiende y se recuerda.
Error 3: publicar solo cuando hay oferta. Segunda unidad al 50%, semana del progresivo, 2x1 en gafas de sol. Si tu cuenta es una sucesión de descuentos, entrenas a la gente a esperar el descuento. Y compites por precio con las cadenas, que ahí siempre ganan. Mezcla: por cada publicación de promoción, tres o cuatro de taller, casos y respuestas.
Tu ventaja frente a la cadena del centro comercial no es el precio. Es que tú atiendes al cliente por su nombre. Eso es exactamente lo que Instagram deja enseñar y un folleto no.
Cinco publicaciones que puedes grabar esta semana
Todas con el móvil, sin trípode, sin editar más de dos minutos.
- "Tres monturas para la misma cara." Cliente que dé permiso, quince segundos, y en el texto: por qué le recomendaste esa y no las otras dos. La cara es más ancha, la nariz es baja, la graduación pide un aro más pequeño. Ahí demuestras oficio.
- El biselado en primer plano. Móvil a diez centímetros de la máquina, sonido real, treinta segundos. En el texto: "esto es lo que pasa entre que pides tus gafas y te las llevas". Es de lo que más se comparte porque nadie lo ha visto nunca.
- "Cómo es una revisión a un niño de 6 años." No hace falta grabar al niño: grabas la sala, el optotipo de dibujos, las gafas de prueba, y lo cuentas tú. Va dirigido a padres que tienen miedo de que el crío no colabore. Es la publicación de agosto y septiembre.
- La pregunta del mostrador. Tú a cámara, veinte segundos: "¿por qué los primeros días con progresivos ves las escaleras raras?". Puedes hacer una al mes durante dos años sin repetirte.
- Reparación imposible. Unas gafas que llegaron dobladas, con una patilla partida o pisadas por un coche, y cómo salieron. Antes y después en la misma foto o en un vídeo de veinte segundos. Deja clarísimo que ahí hay un taller y una persona que sabe.
Y una sexta que casi nadie usa: el desembalaje de temporada. Llega la caja de monturas nuevas, la abres delante del móvil y te pruebas cinco. Cuesta cero esfuerzo porque ibas a abrirla igual.
Dos o tres publicaciones a la semana, sostenidas todo el año, valen más que diez en marzo y ninguna hasta junio. Si te agobia el ritmo, mira cuántas veces conviene publicar.
Qué merece la pena promocionar con dinero
Una óptica tiene un radio de captación pequeño. Nadie coge el coche y hace veinte kilómetros para graduarse la vista si tiene una óptica a cinco minutos de casa. Eso condiciona todo el gasto en publicidad: alcanzar a 8.000 personas de toda España te sirve bastante menos que alcanzar a 1.500 de tu municipio y los dos de al lado.
Con eso en mente, lo que suele merecer la pena poner dinero detrás:
- Revisión visual infantil, en la última quincena de agosto y primeros de septiembre. Es el momento del año con más intención de compra clara en el sector. Los padres están comprando libros y ya piensan en el curso.
- Gafas de sol graduadas, de abril a junio. Mucha gente no sabe que existen o cree que son carísimas. Ahí un vídeo explicando opciones y horquilla de precios funciona mejor que una foto de producto.
- Una publicación que ya te ha funcionado sola. Esto es lo más rentable de todo. Si un reel del taller ha ido bien sin gastar un euro, dale un empujón. Nunca promociones algo que no ha demostrado nada en orgánico.
- El aviso concreto y con fecha. "Esta semana revisiones sin cita previa, de 10 a 13." Tiene una acción clara y un plazo.
Lo que no merece la pena: material de campaña de marca, felicitaciones de Navidad, "ya estamos en Instagram" y cualquier cosa sin una acción concreta detrás.
Sobre el botón «Promocionar» de Instagram
Le tenemos poca simpatía, pero hay que ser justos: para gastar 15 o 20 euros en un aviso puntual, es la opción más rápida que existe. Dos toques y listo, sin abrir el administrador de anuncios de Meta, que es un laberinto. Si lo que quieres es dar un empuje a un reel que ya va bien, cumple.
Sus límites en un negocio como el tuyo: la segmentación por zona es tosca (te cuesta afinar de verdad a tu pueblo y los limítrofes), el objetivo que trae por defecto suele ser "más visitas al perfil", que no es lo que necesitas, y te devuelve poca información útil sobre a quién ha llegado. Para presupuestos pequeños y repetidos mes a mes, esa falta de precisión se nota.
Cómo saber si lo tuyo va bien
No te fíes de la sensación. Fíjate en dos números de tus propias estadísticas: el alcance medio de tus últimas diez publicaciones y cuántas de las personas que te siguen son de tu provincia. Ese segundo dato lo tienes en Instagram, en el apartado de audiencia, y en las ópticas suele dar sorpresas desagradables: cuentas con 3.000 seguidores donde solo 600 viven a menos de veinte minutos del local.
Si quieres una lectura rápida de cómo está tu cuenta comparada con lo que se ve en el sector, puedes pasarla por el analizador. Es gratis y no hace falta instalar nada. No te va a decir qué vas a facturar (eso depende de tu zona, de tu competencia, de lo que publiques y de si hay presupuesto detrás), pero sí te dice si el problema es que publicas poco, que publicas a horas raras o que estás llegando a gente que nunca va a entrar por tu puerta.
Empieza por lo barato: el taller, las caras reales y las preguntas del mostrador. Tres publicaciones a la semana durante dos meses. Con eso ya tendrás datos propios, que valen más que cualquier consejo general.
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