Hashtags y descubrimiento
¿Cuántos hashtags hay que poner?
Respuesta corta: entre tres y cinco, y no le des más vueltas. La respuesta larga es más interesante, porque explica por qué durante años se decía "pon…
Respuesta corta: entre tres y cinco, y no le des más vueltas. La respuesta larga es más interesante, porque explica por qué durante años se decía "pon treinta" y por qué eso ya no funciona.
Si llevas tiempo con la cuenta de tu negocio, seguramente arrastras un bloque de hashtags guardado en las notas del móvil. Algo tipo #peluqueria #peluqueriamadrid #corteDePelo #balayage #beauty #hairstyle #instahair y veinte más. Lo copias, lo pegas, y a otra cosa. Ese bloque hoy te aporta muy poco. No te perjudica, pero tampoco es lo que hace que una publicación se mueva.
Qué ha cambiado exactamente
Los hashtags nacieron como sistema de clasificación. Instagram no entendía qué había en una foto, así que dependía de que tú se lo dijeras con etiquetas. Poner #tapas en una foto de una tapa era la única forma de que la app supiera de qué iba.
Eso se acabó. Instagram ahora lee la imagen, lee el vídeo, transcribe el audio de los reels, lee el texto que escribes en el pie y lee lo que la gente comenta. Ya no necesita que le pongas etiquetas para saber que estás en un bar de menú de Zaragoza sirviendo un cocido.
Y el propio Instagram lo ha dicho. Adam Mosseri, el responsable de la plataforma, ha repetido en varios vídeos que los hashtags apenas influyen en cuánta gente ve tu publicación, y que la idea de que hay un número mágico es un mito. En diciembre de 2024 fueron un paso más: eliminaron la posibilidad de seguir un hashtag. Antes podías seguir #reposteriacreativa y te salían publicaciones de ese hashtag en tu feed. Ya no existe. Cuando una plataforma retira una función entera, es que ha dejado de usarla como canal de distribución.
Instagram quitó en 2024 la opción de seguir hashtags y hace años que retiró la pestaña "Recientes" dentro de cada hashtag. Antes, si publicabas con #cafeteriavalencia, tu foto aparecía durante unos minutos en la lista de las más recientes de ese hashtag. Ese escaparate ya no está.
Qué ha ocupado su sitio
Tres cosas, por orden de importancia para un negocio local.
1. Las palabras que escribes. Instagram funciona cada vez más como un buscador. La gente escribe "dentista Alcalá de Guadaíra" o "menú del día cerca" en la lupa y le salen cuentas y publicaciones. Lo que decide si sales ahí es el texto real: el nombre de tu perfil, tu biografía, y lo que escribes en el pie de las publicaciones. Un pie que dice "Menú del día, 12,50 €, en el centro de Cáceres. Hoy hay callos" trabaja para ti mucho más que #menudeldia.
2. Lo que hace la gente con tu publicación. Sobre todo, cuánto se comparte por mensaje privado. Cuando alguien le manda tu reel a un amigo por DM, Instagram interpreta que ese contenido merece salir a más gente. Los guardados y los comentarios también pesan. Los "me gusta", menos de lo que crees.
3. La ubicación y el contexto. Si etiquetas el sitio, si tu perfil está bien situado, si la gente que interactúa contigo está en tu zona, Instagram lo tiene en cuenta para enseñárselo a otras personas cercanas. Esto es lo que hace que a veces una publicación se te vaya a Explorar y aparezcan clientes nuevos del barrio; lo contamos con más detalle en cómo salir en la pestaña Explorar.
| Qué decidía el alcance | Hacia 2018 | Hoy |
|---|---|---|
| Hashtags | Mucho | Muy poco |
| Palabras del pie y del perfil | Casi nada | Bastante (búsqueda) |
| Compartidos por mensaje privado | Poco | Mucho |
| Formato (reel vs. foto) | No existía el reel | Mucho |
| Ubicación y zona del público | Poco | Bastante |
El hashtag era la forma de decirle a Instagram de qué iba tu foto. Instagram ya lo sabe sin que se lo digas.
Para qué siguen sirviendo (que no es cero)
Aquí es donde muchos artículos exageran y dicen "quita todos los hashtags". No es tan sencillo. Siguen teniendo tres usos reales:
- Búsquedas de nicho. Hay gente que aún busca hashtags muy específicos en la lupa. No #dentista, que es un pozo sin fondo con millones de publicaciones. Sí #ortodonciainvisible o #tatuajefineline. En sectores donde la gente investiga mucho antes de decidirse, esto pasa.
- Hashtags de marca y de campaña. Si montas un sorteo o quieres recopilar las fotos que suben tus clientes, un hashtag propio (#lospelosdeanaymarta) es la forma más simple de tenerlo todo junto. Aquí el hashtag no busca alcance, busca orden.
- Ayudar al contexto. Un par de hashtags coherentes le confirman a Instagram de qué va la publicación. No es magia, es un empujón pequeño.
Y hay un caso concreto que merece su propia conversación: los hashtags con nombre de ciudad o barrio. Funcionan distinto de los genéricos, porque el volumen es mucho menor y la gente de la zona los mira más. Lo desarrollamos en hashtags de tu ciudad: ¿sirven para algo?.
Cuántos poner, en concreto
El límite técnico sigue siendo 30. Pero la receta que tiene sentido hoy es esta:
- Uno de zona. El de tu ciudad o barrio, si tiene un volumen razonable. #vitoriagasteiz, #barriodelascanteras.
- Uno o dos de lo que sale en la publicación. Específicos, no genéricos. Si has hecho un corte pixie, #cortepixie, no #pelo.
- Uno de tu negocio. El tuyo propio, siempre el mismo.
Tres o cuatro. Cinco como mucho. Ponlos al final del pie, en un renglón aparte, o en el primer comentario si te molestan visualmente: da lo mismo, otro mito que sigue circulando. Instagram lee las dos cosas igual.
Ejemplo real de cómo quedaría el pie de una clínica dental de un pueblo de 8.000 habitantes:
"Limpieza dental completa, 45 €, y salimos en el mismo día si nos llamas por la mañana. Estamos en la plaza de Almonacid, al lado de la farmacia. Cita al 9XX XXX XXX. #almonacid #limpiezadental #clinicadentalalmonacid"
Fíjate en lo que hace el trabajo de verdad: el precio, el pueblo, la referencia física, el teléfono. Los tres hashtags son la guinda.
Lo que sí conviene dejar de hacer
- El bloque de 30 copiado y pegado en todas las publicaciones. No te penaliza como se decía, pero es tiempo perdido y hace que tu pie parezca spam. Y el pie es donde tienes que escribir las palabras por las que quieres que te encuentren.
- Hashtags gigantes. #food tiene cientos de millones de publicaciones. Tu foto del bocadillo de calamares no va a asomar ahí ni un segundo. Es como poner un cartel en la Gran Vía a las tres de la mañana.
- Hashtags en inglés que no tienen nada que ver con tu cliente. #hairgoals no lo busca nadie en Ponferrada.
- Hashtags de sorteos ajenos o de "sígueme y te sigo". Traen cuentas falsas y bots. Y eso sí te hace daño: si tus seguidores no interactúan, Instagram entiende que tu contenido no interesa.
Cómo comprobarlo en tu propia cuenta
No te fíes de mí ni de nadie. Míralo tú, que son diez minutos.
Coge tus últimas diez publicaciones. Entra en las estadísticas de cada una y busca el apartado de dónde vienen las visualizaciones. Verás cuánto viene de tus seguidores y cuánto de gente que no te sigue. Durante años Instagram desglosaba también las impresiones "desde hashtags"; en muchas cuentas ese dato ya ha desaparecido de la app, así que si en la tuya todavía aparece, aprovéchalo.
Luego haz esta prueba: durante tres semanas, publica la mitad de las veces con tu bloque habitual de hashtags y la otra mitad con tres o cuatro. Apunta el alcance de cada una en un papel. No busques milagros ni conclusiones al tercer día. Lo que suele salir es que la diferencia es pequeña y que lo que de verdad mueve la aguja es otra cosa: si es un reel o una foto, si el primer segundo engancha, si la gente lo comparte.
Cualquier cifra que veas por ahí sobre "el número óptimo de hashtags" viene de estudios que mezclan miles de cuentas de todos los tamaños y sectores. Una peluquería de barrio con 900 seguidores no se comporta como una marca de ropa con 200.000. Tus propios datos valen más que cualquier estudio.
Y si lo que quieres es llegar a más gente de tu zona
Aquí hay que ser claro: dejar de poner treinta hashtags no te va a traer clientes. Solo te ahorra tiempo y te quita una preocupación de encima. Para que una publicación llegue a gente de tu pueblo o tu barrio que todavía no te sigue, las palancas reales son otras.
Una es el contenido. Reels cortos, con cara, con precio, con la calle en la que estás. Cosas que alguien quiera enviarle a otra persona por privado ("mira, este es el sitio del que te hablé").
Otra es pagar. Y el botón «Promocionar» de Instagram, que muchos desprecian, tiene su momento: si quieres empujar una publicación concreta que ya está funcionando bien de forma natural, con 10 o 15 € y dos toques, hace su trabajo. Es rápido y no necesitas aprender nada. Su límite es la puntería: la segmentación por zona es tosca y no te deja controlar bien a quién le llega ni repetir lo que ha funcionado. Cuando ya has hecho esto varias veces y quieres afinar de verdad —radio exacto alrededor de tu local, horarios, distinguir vecinos de gente de paso—, necesitas algo más fino. Eso es lo que hacemos en Sonantia, y depende siempre del sector, del contenido que tengas y del presupuesto que puedas poner.
Mientras tanto: tres o cuatro hashtags, escribe el pie como si se lo estuvieras explicando a un vecino, y borra el bloque de las notas del móvil.
Mira qué está funcionando en tu cuenta
Escribe tu Instagram y te decimos qué publicaciones te funcionan, tu mejor día y tu mejor hora. Gratis, en 10 segundos, sin registro y sin pedirte permisos.