Por sectores
Instagram para inmobiliarias: qué funciona y qué no
Una inmobiliaria de Alcalá de Henares publicaba tres pisos al día en Instagram. Ficha del portal, marca de agua, «120 m², 3 hab, 2 baños, 245.000 €». Cero…
Una inmobiliaria de Alcalá de Henares publicaba tres pisos al día en Instagram. Ficha del portal, marca de agua, «120 m², 3 hab, 2 baños, 245.000 €». Cero mensajes en cuatro meses. Cuando cambió el enfoque y empezó a grabar vídeos explicando cuánto cuesta de verdad vender un piso en su zona, empezó a recibir llamadas. No de compradores: de vecinos que querían vender.
Ahí está el malentendido que hunde casi todas las cuentas del sector. Instagram no es un portal inmobiliario. Y si lo usas como si lo fuera, estás compitiendo con Idealista con un cuchillo de plástico.
Instagram no te trae compradores. Te trae propietarios
Quien quiere comprar un piso ya sabe dónde buscar. Abre Idealista, Fotocasa o habitaclia, pone filtros de zona, precio y metros, y se pasa una hora comparando. Ese comprador no te va a encontrar en Instagram, porque no está buscando pisos en Instagram.
El que sí está en Instagram es el vecino del cuarto que lleva año y medio dándole vueltas a vender el piso de su madre. No busca nada. Está en el sofá pasando el dedo. Y de vez en cuando ve un vídeo tuyo explicando qué es la plusvalía municipal, o mostrando cómo dejaste un piso antes de fotografiarlo.
Cuando por fin decida vender, va a llamar a alguien. Y va a llamar a quien le suene, no a quien tenga el mejor escaparate.
Tu escaparate está en los portales. Tu reputación está en Instagram. No confundas los dos sitios.
Esto cambia por completo lo que tienes que publicar. Deja de pensar «cómo enseño este piso» y empieza a pensar «cómo demuestro que sé hacer mi trabajo en este barrio».
El objetivo de tu Instagram no es que alguien compre el piso de la publicación. Es que alguien piense: «esta gente sabe de mi zona, cuando venda les llamo». Eso se mide en meses, no en días.
Qué contenido funciona de verdad
Cuatro tipos de contenido dan resultado en inmobiliaria. Los cuatro se graban con el móvil que llevas en el bolsillo.
1. El recorrido vertical, pero con criterio
Sí, los vídeos de pisos funcionan. Lo que no funciona es el recorrido de tres minutos que empieza por el recibidor y acaba en el trastero.
Graba en vertical, en horizontal no. Empieza por lo mejor del piso: la terraza con vistas, el techo alto, la cocina reformada. Lo mejor va en el primer segundo, no al final. Si el piso tiene un salón normal y un baño normal, no los enseñes: enseña la luz de las siete de la tarde entrando por el ventanal.
Duración: 15 a 25 segundos. Un movimiento continuo, sin cortes bruscos. Y limpia el encuadre antes de grabar: el cubo de fregar, los productos del baño y tu abrigo en el sofá se ven, y restan.
2. El contenido que explica dinero
Es el que más mensajes genera y casi nadie lo hace. La gente no entiende los costes de comprar ni de vender, y le da vergüenza preguntar.
- Qué gastos tiene el comprador de un piso de segunda mano en tu comunidad autónoma (ITP, notaría, registro, gestoría).
- Qué paga el vendedor (plusvalía municipal, certificado energético, cancelación de hipoteca si la hay).
- Qué es la nota simple y por qué la pides antes de firmar nada.
- Qué pasa si el comprador no consigue la hipoteca después de firmar las arras.
Ojo con los importes: los impuestos varían mucho entre comunidades y cambian con el tiempo. Di la cifra de tu provincia, di la fecha y aclara que conviene confirmarlo con un asesor. Un dato mal dado en un vídeo te puede costar un cliente.
3. El barrio, no el piso
Un paseo de 30 segundos desde el portal de un piso que tienes en venta hasta el colegio, el mercado o la parada del autobús. Con tu voz encima: «desde este portal, cinco minutos andando al Mercadona, siete al colegio público, y el metro está aquí detrás».
Esto no lo puede hacer un portal inmobiliario. Es tu ventaja y casi nadie la aprovecha.
4. Tu cara
Las inmobiliarias son un negocio de confianza en una decisión de 200.000 euros. Y hay cuentas de inmobiliaria con 400 publicaciones donde no aparece ni una persona.
No necesitas ser bueno delante de la cámara. Necesitas ser reconocible. Que cuando alguien te vea en la panadería piense «ah, este es el de los vídeos».
Antes de publicar el interior de una vivienda, pide permiso por escrito al propietario (un WhatsApp vale). Si hay inquilinos, con más razón. Y no grabes fotos familiares, correo con nombres ni matrículas. Un enfado por esto te cuesta la captación entera.
Cuándo mira el móvil tu cliente
El cliente de inmobiliaria tiene un patrón bastante distinto al de un bar o una peluquería. No decide en caliente. Consulta, guarda, lo comenta con su pareja y vuelve tres días después.
En la práctica, los dos momentos donde más se mueve el tema vivienda son la noche entre semana, a partir de que los niños están en la cama, y el domingo por la tarde. Ese hueco de domingo entre las cinco y las nueve es cuando las parejas se ponen a mirar pisos juntas. Es el mismo momento en que se toman las decisiones de «llamamos a alguien para que nos tase el piso».
Lo que no funciona es publicar a las once de la mañana de un martes, que es justo cuando la mayoría de las inmobiliarias publica, porque es cuando el comercial tiene un rato libre en la oficina.
Pero esto son patrones generales, no una ley. Tu cuenta puede comportarse distinto según la edad de tu público y el tipo de producto: quien vende obra nueva a inversores no tiene el mismo horario que quien alquila pisos a estudiantes. Antes de reorganizar tu semana, mira tus propios datos. Con el analizador puedes ver a qué horas y qué días te ha ido mejor a ti, con tus publicaciones reales, y comprobar si tu sector se mueve como crees. Si quieres profundizar en el tema del calendario, aquí lo desarrollamos: ¿cuál es el mejor día para publicar?
Los tres errores que se repiten en casi todas las cuentas
Error 1: convertir la cuenta en un catálogo
La captura de la ficha del portal, con la marca de agua, el logo enorme y el texto «¡NUEVA INCORPORACIÓN! 📍Ref. 2841». Eso es una publicación que nadie ha querido ver nunca.
Si publicas solo pisos, tu cuenta solo interesa a quien está buscando piso ahora mismo. Es decir, a un puñado de personas que además ya te habrían encontrado en el portal. El resto de tus seguidores —los futuros vendedores— se aburren y dejan de verte.
Error 2: el muro de «VENDIDO»
Un cartel de vendido de vez en cuando está bien: demuestra actividad. Cinco a la semana, con el mismo diseño y la misma frase, cansa. Y además no explica nada.
Cámbialo por la versión útil: «este piso llevaba once meses en el portal con otra agencia. Cambiamos tres cosas y se vendió en seis semanas». Y cuentas las tres cosas. Eso es lo que hace que un propietario te llame.
Error 3: publicar en ráfagas y luego desaparecer
Es el clásico del sector. Semana buena, ocho publicaciones. Luego entra una operación grande, se lía todo y pasan cinco semanas sin nada. Cuando vuelves, empiezas casi de cero.
Dos publicaciones a la semana sostenidas durante un año valen más que quince en marzo y nada hasta septiembre. Y si el formato te bloquea, mira lo que sale mejor en tu cuenta: ¿reels o fotos? La respuesta depende más de tu público que de la moda del momento.
Cinco publicaciones que puedes grabar esta semana
- El detalle que enamora. Vídeo de 12 segundos de una sola cosa de un piso que tengas: el suelo hidráulico original, la despensa, la galería cerrada. Tu voz explicando por qué eso vale dinero. No hace falta enseñar el piso entero.
- «Cuánto cuesta comprar un piso de 180.000 € en [tu ciudad]». Tú a cámara con el desglose: entrada, impuesto de transmisiones de tu comunidad, notaría, registro, gestoría. Aclara la fecha y que son cifras aproximadas. Este vídeo se guarda y se comparte por WhatsApp entre parejas.
- El paseo del portal. Sales del portal y andas hacia el centro del barrio grabando, contando qué hay a cada lado. Un minuto de tu tiempo, y es contenido que solo puedes hacer tú.
- La pregunta real de un cliente. Coge la última duda que te llegó por teléfono —«¿puedo vender si el piso tiene una herencia sin repartir?»— y respóndela en 40 segundos. Empieza el vídeo con la pregunta literal, sin presentación.
- Antes y después de preparar el piso. Foto del salón como estaba, foto del salón vaciado y ordenado antes de la sesión de fotos. Dos imágenes en carrusel. Explica que las visitas se ganan en la primera foto del anuncio. Esto le dice a cualquier propietario exactamente qué haces por él.
Si te quedas en blanco un martes cualquiera, el truco es mirar tu propio WhatsApp de trabajo: cada pregunta que te repiten dos veces es una publicación.
Qué merece la pena promocionar con dinero
Aquí es donde las inmobiliarias tiran más euros a la basura, porque promocionan lo que no toca.
| Vale la pena poner dinero | No lo pongas |
|---|---|
| Un vídeo explicando qué gastos tiene vender un piso en tu zona | La ficha de un piso concreto en venta |
| Un «antes y después» de cómo preparas una vivienda | El cartel de «VENDIDO» |
| Un vídeo tuyo a cámara presentando el equipo y la zona donde trabajáis | Felicitaciones navideñas y días internacionales |
| Un vídeo que ya ha funcionado bien solo, para darle empuje | Un vídeo recién publicado que aún no sabes si funciona |
La razón es sencilla. Si pagas por enseñar un piso concreto, estás pagando por llegar a la gente que justo ahora quiere ese piso, en esa calle, con ese presupuesto. Es una aguja en un pajar y el piso además se vende y la campaña ya no sirve. Si pagas por un vídeo sobre los costes de vender en tu municipio, llegas a todo el que algún día venderá. Y eso no caduca.
Sobre el botón «Promocionar» de Instagram, ese que sale debajo de cada publicación: tiene mala fama y no siempre es justa. Para lo que sirve bien es para lo simple y rápido. Tienes un vídeo que va bien solo, le pones 15 o 20 euros a cinco días, eliges radio de 10 kilómetros alrededor de tu oficina y objetivo «más mensajes». Es una herramienta razonable para eso, sin abrir nada más.
Lo que el botón no hace bien es lo fino: excluir a quien ya te sigue, segmentar por franja de edad concreta, mostrar el anuncio otra vez a quien vio el 75% del vídeo, o meter un formulario de contacto. Para eso necesitas el administrador de anuncios de Meta, que es más feo pero permite todo eso. Si vas a gastar más de 200 euros al mes, merece la pena aprenderlo o pagar a alguien que lo lleve.
Y una advertencia obvia pero necesaria: promocionar no garantiza captaciones. En inmobiliaria el ciclo es largo —alguien puede ver tu vídeo en marzo y llamarte en noviembre— y los resultados dependen de tu zona, de tu competencia, del contenido y de cuánto pongas. Cualquiera que te prometa «X captaciones al mes» se lo está inventando.
Una publicación a la semana explicando algo de dinero o de papeleo de tu zona. Una publicación a la semana de un piso, pero enseñando un detalle, no la ficha. Dos meses así antes de gastar un euro en promoción. Con eso ya tienes datos propios para decidir.
Lo mínimo viable si tienes diez minutos al día
No necesitas un plan de contenidos de 40 páginas. Necesitas esto:
- Grabar en vertical, siempre, y con el móvil en la mano.
- Que lo mejor vaya en el primer segundo.
- Que aparezca tu cara al menos una vez a la semana.
- Publicar por la noche o el domingo por la tarde, y comprobar en tus datos si te funciona.
- Explicar dinero y papeleo de tu municipio concreto, no consejos genéricos de vivienda.
- No parar en agosto ni en Navidad si puedes evitarlo. Menos competencia publicando y mucha gente pensando en mudanzas.
Si ahora mismo no sabes cómo va tu cuenta —qué publicaciones te han ido mejor, a qué horas, qué formatos—, empieza por mirarlo antes de cambiar nada. Puedes hacerlo gratis en el analizador y tardas menos de lo que tardas en grabar un vídeo.
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