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Cómo escribir la bio de tu negocio
Tu bio de Instagram tiene 150 caracteres. Eso es menos que un mensaje de WhatsApp normal. Y de esos 150, la mayoría de la gente lee la primera línea y…
Tu bio de Instagram tiene 150 caracteres. Eso es menos que un mensaje de WhatsApp normal. Y de esos 150, la mayoría de la gente lee la primera línea y decide en ese segundo si sigue leyendo, si te sigue o si se va.
La mayoría de bios de negocios locales gastan esa primera línea en algo que no sirve: el nombre del negocio otra vez, un «Bienvenidos a nuestro perfil ✨» o una frase tipo «Pasión por lo que hacemos desde 1998». Todo eso es simpático. Ninguna de esas frases le dice a quien acaba de llegar si estás cerca, si haces lo que busca y qué tiene que hacer para pedir cita.
Cómo se lee de verdad tu perfil
Piensa en cómo llega alguien nuevo a tu cuenta. Ha visto un Reel de tu bar mientras hacía scroll en el sofá, le ha entrado hambre y ha tocado en tu nombre. Aterriza arriba del perfil y ve, por orden:
- Tu foto de perfil, del tamaño de una moneda.
- El nombre en negrita (el campo «Nombre», que no es tu @usuario).
- La primera línea de la bio.
- El resto de la bio, si le has dado motivos para seguir.
Ese orden importa porque en el móvil la bio se corta a las dos líneas y aparece un «más» que hay que tocar. Poca gente lo toca. Así que lo que pongas en la línea 3 y en la 4 lo verá una fracción de quien entra.
Ese es el límite de la bio de Instagram. El campo «Nombre» tiene 30. Entre los dos tienes menos espacio que en un SMS de los de antes para explicar qué haces y dónde estás.
Elemento 1: qué eres y dónde estás
Esto va en la primera línea. Siempre. Sin excepciones.
Alguien que llega desde un Reel no sabe si eres de Vallecas, de Lugo o de Málaga. Y si vendes un servicio presencial —cortar el pelo, poner implantes, servir menús—, la ciudad o el barrio es el dato más importante que puedes dar. Si no estás cerca, no eres una opción, por buenas que sean tus fotos.
Compara:
- Antes: «Peluquería y estética. Belleza integral.»
- Después: «Peluquería en el barrio de Gros, San Sebastián.»
La segunda no es más creativa. Es más útil. Y en Instagram lo útil gana casi siempre a lo bonito, porque la gente entra con una duda concreta en la cabeza: «¿esto está cerca de mi casa?».
El campo «Nombre» es el que se busca
Aquí está el error técnico que más veo. La gente pone en el campo «Nombre» exactamente lo mismo que en el @usuario. Si tu usuario es @peluqueriamarisa y tu nombre es Peluquería Marisa, has repetido lo mismo dos veces y has desperdiciado 30 caracteres.
El buscador de Instagram se fija sobre todo en el usuario y en el nombre, no tanto en el texto de la bio. Así que ese campo es el sitio para poner las palabras con las que la gente te buscaría. Por ejemplo:
- Usuario: @peluqueriamarisa
- Nombre: Peluquería Gros · San Sebastián
Ahora, cuando alguien escriba «peluquería San Sebastián» en el buscador, existes en esa combinación de palabras. No te garantiza aparecer arriba —eso depende de cuánta gente te siga, de la actividad de tu cuenta y de la competencia que haya en tu ciudad—, pero sin esas palabras no entras ni en el sorteo.
Elemento 2: el detalle que te separa del de al lado
Segunda línea. Aquí va lo único que puedes decir tú y no puede decir el negocio de la acera de enfrente.
Y no vale «trato personalizado», «los mejores productos» ni «más de 20 años de experiencia». Eso lo pone todo el mundo, así que no significa nada. Lo que funciona es concreto y comprobable:
- Un bar de menú: «Menú del día 12 € · cocina de mercado, cambia cada día».
- Una clínica dental: «Urgencias el mismo día · aparcamiento propio».
- Una peluquería: «Especialistas en pelo rizado · sin secador».
- Una tienda de bicis: «Reparaciones en 24 h · bicis de sustitución gratis».
Fíjate en que todas son cosas que se pueden verificar. Nadie más de tu calle puede decir «aparcamiento propio» si no lo tiene. «Somos apasionados de la odontología» lo puede escribir cualquiera, y por eso no vende nada.
Si no se te ocurre qué poner, tira de lo que te dicen los clientes cuando entran. «Vengo porque mi hermana dice que aquí no me van a intentar vender nada que no necesite.» Eso, resumido, es tu segunda línea.
Si la frase que has escrito en tu bio la podría copiar y pegar el negocio de al lado sin mentir, no dice nada.
Elemento 3: una sola acción, y que sea la fácil
Tercera línea: qué quieres que haga esa persona.
El fallo típico es pedir tres cosas a la vez: «Reserva por WhatsApp, escríbenos por DM, llámanos o pásate por la tienda». Cuando das cuatro opciones, la mayoría no elige ninguna. Elige tú por ellos y pon una sola.
¿Cuál? La que menos esfuerzo pida y la que tú puedas atender de verdad. Si el WhatsApp lo mira tu sobrino cuando se acuerda, no pongas WhatsApp. Si el teléfono lo coge alguien siempre, pon el teléfono.
Y sé literal con las horas si eso ahorra un disgusto: «Cita por WhatsApp de 10 a 20 h» evita que alguien escriba a las 23:40 y se enfade porque no le has contestado.
Si tienes cuenta profesional, Instagram te añade botones de llamar, enviar correo y ver la dirección en el mapa. Están bien, pero se ven pequeños y muchos usuarios ni los registran. Repite en la bio la acción que de verdad te interesa. Si aún no has hecho el cambio, aquí está cómo pasar tu Instagram a cuenta profesional paso a paso.
Elemento 4: el enlace, y que lleve a algo que sirva
Instagram te deja poner varios enlaces en el perfil (a día de hoy hasta cinco). Aprovéchalo, pero con cabeza: el primero es el que casi todo el mundo va a tocar.
Lo importante no es cuántos pongas, sino a dónde llevan. Un enlace a la página de inicio de tu web, esa que tarda cinco segundos en cargar y tiene un carrusel de fotos, es un enlace desperdiciado. Lleva a la cosa concreta:
- La página de reservas, no la home.
- El PDF o la foto del menú de esta semana.
- El chat de WhatsApp directo (un enlace wa.me con tu número abre la conversación sin que nadie tenga que apuntarte en la agenda).
- El formulario de primera visita de la clínica.
Una cosa a favor de los Linktree, Beacons y compañía: si vendes en varios sitios, tienes carta, reservas online y tienda, esas páginas siguen siendo cómodas y se actualizan en dos clics. Están bien hechas y son gratis en su versión básica. Lo que ya no tiene sentido es usarlas para colocar un único enlace, porque eso añade un paso extra por nada.
Tres bios reales, antes y después
Ejemplos inventados pero calcados de lo que se ve todos los días:
| Negocio | Bio típica | Bio con los cuatro elementos |
|---|---|---|
| Bar de menú | «Bar Restaurante El Rincón 🍺🍽️ Comida casera. Ambiente familiar. Desde 1994.» | «Bar de menú en Delicias, Zaragoza. Menú 12,50 €, cambia cada día. Reservas al 976 XX XX XX. 📍Calle X, 14 → [foto del menú de hoy]» |
| Peluquería | «✂️ Tu belleza es nuestra pasión ✨ Estilistas profesionales 💇♀️💅» | «Peluquería en Triana, Sevilla. Especialistas en color y canas. Cita por WhatsApp de 10 a 20 h. → wa.me/34...» |
| Clínica dental | «Clínica Dental Sonrisa. Odontología integral. Tecnología de vanguardia al servicio del paciente.» | «Dentistas en Villanueva. Urgencias el mismo día. Primera visita y radiografía sin coste. Pide cita: 923 XX XX XX» |
No hay magia. Solo se ha sustituido lo genérico por lo concreto y se ha puesto delante lo que la gente necesita saber primero.
Los emojis, la letra rara y el resto de adornos
Los emojis no son el enemigo. Uno o dos para separar bloques (📍 antes de la dirección, 📞 antes del teléfono) ayudan a leer de un vistazo. Cinco seguidos en la primera línea, no. Ocupan el espacio de las palabras que sí importan y los lectores de pantalla los leen en voz alta uno por uno, lo cual es un pequeño infierno para quien usa uno.
Lo mismo con esas fuentes «bonitas» que se copian de webs de letras raras. Se ven muy monas y son ilegibles para parte de tu público. Si tu bio hay que descifrarla, has perdido.
La app a veces se come los saltos de línea al editar la bio desde el móvil. Truco: escribe el texto en las notas del teléfono con los saltos que quieras y pégalo entero en el campo de la bio. Si aun así se junta todo, edita el perfil desde el ordenador en instagram.com.
Diez minutos para dejarla lista
Coge el móvil y hazlo ahora, en este orden:
- Campo Nombre (30 caracteres): qué eres + tu ciudad o barrio. Nada de repetir el @usuario.
- Línea 1: qué haces y dónde. Que se entienda sin pensar.
- Línea 2: el detalle concreto que solo puedes decir tú. Precio, horario, especialidad, aparcamiento, lo que sea, pero comprobable.
- Línea 3: una sola acción, con el horario en que la atiendes.
- Enlace: a la página concreta, no a la portada de la web.
- Prueba final: pásale una captura del perfil a alguien que no conozca tu negocio y pregúntale qué vendes y dónde estás. Si duda, reescribe.
Dos cosas que conviene mirar después. Una: si cambias la bio, apunta la fecha. Así, dentro de un mes, puedes entrar en las estadísticas de tu perfil y ver cuántas visitas al perfil y cuántos toques en el enlace estás recibiendo comparado con antes. No esperes milagros: la bio es la puerta, lo que trae gente a la puerta son las publicaciones. Pero una puerta clara ayuda a que quien llega no se dé la vuelta.
Y dos: para que aparezcan los botones de contacto y las estadísticas necesitas cuenta profesional. Si dudas entre las dos opciones que te ofrece Instagram, aquí explicamos si te toca cuenta de empresa o de creador. Para un bar, una peluquería o una clínica, la de empresa es casi siempre la respuesta.
Última idea: la bio no es un texto que se escribe una vez y se deja diez años. Si cambias el precio del menú, si cierras en agosto, si empiezas a hacer ortodoncia invisible, tócala. Son treinta segundos y es lo primero que lee todo el que llega nuevo a tu perfil.
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